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Wednesday, June 3, 2026

 

Calamares Rellenos de mi Madre


Hay recetas que no se escriben solo con ingredientes. Se escriben con recuerdos, con gestos aprendidos en silencio y con ese sabor imposible de copiar que solo tienen los platos hechos por una madre. Los calamares rellenos de mi madre son exactamente eso: una receta que no pertenece solo a la cocina, sino también al corazón.

Cuando pienso en mi infancia, muchos de los aromas que vienen a mi memoria provienen de la cocina de mi madre. Había algo mágico en cómo los simples ingredientes se transformaban en platos que no solo alimentaban, sino que abrazaban. Cada calamar relleno, cada guiso, cada pan recién horneado llevaba consigo una historia: risas alrededor de la mesa, domingos largos y soleados, conversaciones que se prolongaban mientras el olor a ajo y aceite llenaba toda la casa.

Ya os he contado en alguna ocasión que, durante las últimas Navidades, de mi cocina salieron muchos de los platos que ella preparaba siempre. No era solo una cuestión de tradición o de nostalgia. Era mi forma de sentirla cerca, de traerla conmigo a esos días especiales en los que la ausencia se nota más que nunca. Cocinar sus recetas era, de algún modo, sentarla a la mesa otra vez. A veces me sorprendía replicando sus gestos casi sin pensarlo: cómo cortaba el ajo, cómo mezclaba la carne con las patas del calamar o cómo miraba la olla mientras la salsa se cocía lentamente. Son esos pequeños detalles los que convierten un plato en un recuerdo vivo.

Esta receta, en concreto, la tenía guardada. Reservada. No quería compartirla cualquier día. Me apetecía enseñaros este pedazo de plato en una ocasión que fuera única para mí… y también para ella. Porque hay recetas que merecen un momento especial para ver la luz.

Y ese momento llegó cuando Irene, de Thermorecetas, me propuso formar parte de una iniciativa solidaria preciosa: la creación de un libro digital de cocina en el que participaríamos 35 blogs gastronómicos. Un proyecto en el que cada uno aportaría una receta, y cuyos beneficios irían destinados íntegramente a luchar contra la pobreza en el mundo, haciendo lo que mejor sabemos hacer: cocinar, compartir y contar historias desde nuestros fogones.

No tuve que pensarlo mucho. Supe desde el primer instante que, si iba a participar, tenía que hacerlo con una receta de mi madre. Ella era inmensamente generosa. Siempre lo fue. Y este plato era el mejor homenaje posible, mi manera de aportar algo muy personal y lleno de significado. Cada calamar relleno era, de alguna manera, un recuerdo de su paciencia, de su cariño y de su capacidad para transformar lo cotidiano en extraordinario.

Todos los fondos que se consigan por la venta de este recetario solidario irán destinados a la Fundación HelpAge International España, una organización que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas mayores en situación de vulnerabilidad. Cocinar con sentido, con conciencia y con corazón.


Calamares Rellenos de mi Madre

Este es uno de esos platos que requieren tiempo, pero no dificultad. Un guiso humilde, lleno de sabor, que mejora con las horas y que sabe todavía mejor al día siguiente. Como tantas recetas de madre, no tiene prisas y agradece el fuego lento.

Tiempo total: 2 horas
Raciones: 4 personas
Dificultad: Fácil


Ingredientes

Para el relleno:

  • 8 calamares medianos, frescos
  • 500 g de carne picada (mitad cerdo, mitad ternera)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 rebanada de pan
  • 100 ml de leche
  • 2 huevos
  • Las patas y aletas de los calamares
  • Una pizca de colorante
  • 1 guindilla abierta (opcional)
  • Sal (mejor añadir casi al final; muchas veces no hace falta)

Para la salsa del “asaíllo”:

  • 1 cabeza de ajos
  • 2 hojas de laurel
  • 2 pimientos secos colorados o choriceros
  • Vino blanco
  • Aceite de oliva virgen extra

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